No sé cuanto del libro es cierto. Una vez más, eso no importa. Fue un paseo por las pasiones de ese paisaje que es Argentina.
Carlos Fuentes dice lo que había que decir del libro:
"El arma histórica de la vendetta de Evita fue una sola: no perdonar, no perdonar a nadie que la humilló. la insultó, la golpeó. Pero su arma mítica fue mucho más poderosa: Eva Duarte creía en los milagros de las radionovelas. "Pensaba que si hubo una Cenicienta, podía haber dos." Esto es lo que ella sabía. Esto es lo que ignoraban sus enemigos. Evita era una Cenicienta armada. La Argentina no era un Olimpo europeo de la América latina.
Santa Evita es la historia de un país latinoamericano autoengañado, que se imagina europeo, racional, civilizado, y amanece un día sin ilusiones, tan latinoamericano como El Salvador o Venezuela, más enloquecido porque jamás se creyó tan vulnerable, dolido de su amnesia porque debió recordar que también era el país de Facundo, de Rosas y de Arlt, tan brutalmente salvaje como sus militares torturadores, asesinos, destructores de familias, generaciones, profesiones enteras de argentinos. Como la América latina invade a la República Argentina, como los cabecitas negras van rodeando a la urbe parisiense del Plata, asi invadió Eva Duarte el corazón, la cabeza, las tripas, los sueños, las pesadillas de la Argentina. Alucinante novela gótica, perversa historia de amor, impresionante cuento de terror, alucinante, perversa, impresionante historia nacional à rebours Santa Evita es todo eso y algo más. Es la prueba del aserto de Walter Benjamin: cuando un ser histórico ha sido redimido, se puede citar todo su pasado, tanto las apoteosis como los secretos."
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