Cortazar
Esta
vez la lectura no cuenta. Te visitamos, Julio, nos acogiste, con toda la
familiaridad que se tiene con viejos amigos. Fue una sabrosa visita, no solo de
cronopios e instrucciones, sino una revisión de tu historia.
Rayuela.
Siempre Rayuela aparece en tu historia, con fragmentos enamorados que tantos
leímos tanto y tantas veces, hace tanto. Claro que fue distinto, dejé de ver el
texto y comencé a buscarte en el texto, ejercicio triste, sabiéndote tan lejos.
Sabias
que te íbamos a leer, aquí y ahora? Cómo podías saber? Mientras tu leías en
invierno, y lograste emocionarme, hasta las lagrimas, una vez más, en verano.
Cómo grabaste esos fragmentos dando voz y sentimiento a tus textos, y, además,
entregándote al lector, con tan sencilla cotidianeidad?
Cuando
te encontré, querido Julio, hace muchos años, eras el hombre guapo de la
contratapa. Esta vez tuviste voz, y fue entrañable. Qué bueno que pasaste por aquí.