La
Mujer Habitada de Gioconda Belli nos ocupó varias horas. Es ciertamente un
libro que nos recuerda los orígenes de Gioconda Belli, su formación, historia y
vivencias.
Encantador
encuentro con las vivencias de la Nicaragua,
Nicaragüita que peleaba por liberarse de la dictadura. La trama del libro
nos obliga a recorrer la historia, revisarla una vez más, cerciorarnos que de
quien hablamos es del mismo. Y sí, siempre es el mismo dictador, que a veces
cambia de nombre, pero que cuando llega deja a todos enmudecidos de miedo, o
no.
El
doble relato es atractivo, un esforzado intento por entender lo autóctono, por
incluirlo en el relato. La mujer habitada, y quien la habita, nos dejan ver al
menos dos lados de la Nicaragua, tan querida. Para muchos esa historia fue
esperanzadora por mucho tiempo, el 19 de julio de 1979 generó tanta poesía en
el continente…
Gioconda
Belli tiene en la poesía un lugar especial, es su cuna, además de su querida
Nicaragua. Personalmente, disfruto más de su poesía. Así la conocí, poeta, y
así se quedó en mi cabeza. Leer su prosa es una sorpresa siempre agradable,
pero su poesía, Gioconda, tu poesía, si hasta te imagino…
Cosas quiero como
una gran ola de ternura
deshaciéndome
un ruido de
caracol
un cardumen de
peces en la boca
algo de eso
frágil y
desnudo
como una flor a
punto de entregarse a la primera luz de la mañana
o simplemente una
semilla, un árbol
un poco de
hierba
una caricia que
me haga olvidar
el paso del
tiempo
la guerra
los peligros de
la muerte.
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