miércoles, 18 de septiembre de 2013

Página siete




Cortazar

Esta vez la lectura no cuenta. Te visitamos, Julio, nos acogiste, con toda la familiaridad que se tiene con viejos amigos. Fue una sabrosa visita, no solo de cronopios e instrucciones, sino una revisión de tu historia.

Rayuela. Siempre Rayuela aparece en tu historia, con fragmentos enamorados que tantos leímos tanto y tantas veces, hace tanto. Claro que fue distinto, dejé de ver el texto y comencé a buscarte en el texto, ejercicio triste, sabiéndote tan lejos.

Sabias que te íbamos a leer, aquí y ahora? Cómo podías saber? Mientras tu leías en invierno, y lograste emocionarme, hasta las lagrimas, una vez más, en verano. Cómo grabaste esos fragmentos dando voz y sentimiento a tus textos, y, además, entregándote al lector, con tan sencilla cotidianeidad?

Cuando te encontré, querido Julio, hace muchos años, eras el hombre guapo de la contratapa. Esta vez tuviste voz, y fue entrañable. Qué bueno que pasaste por aquí.


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